Constantemente se oye cómo el estrés  laboral es perjudicial para nosotros, daña nuestra salud, pone en peligro las relaciones, y perjudica a nuestro rendimiento. Si bien estos riesgos son reales, la investigación reciente mostraría que la tensión laboral, cuando se gestiona correctamente, en realidad puede tener un impacto positivo en la productividad y el  rendimiento. Entonces, ¿cómo se puede transformar algo que antes te estaba matando en algo que sea constructivo?

Lo que dicen los expertos:
El estrés es inevitable. “Vivimos en un mundo de constante preocupación, cambio e incertidumbre. Debemos acostumbrarnos a él “, dice Justin Menkes, un experto en el campo de la evaluación de talento y autor de Better Under Pressure: How Great Leaders Bring Out the Best in Themselves and Others Por otra parte,”El estrés es una parte inevitable del trabajo y la vida, pero el efecto del estrés sobre nosotros está lejos de ser inevitable”, dice Shawn Acor, un experto en psicología positiva y el fundador de Good Think, Inc. Tanto Acor y Menkes coinciden en que la alteración de nuestro enfoque al estrés puede producir efectos positivos. “El estrés puede ser bueno o malo dependiendo de cómo se usa,” dice Acor. De hecho, la forma de gestionar la presión te puede distinguir como un gran líder y te dará ventaja en tu carrera. He aquí los cinco principios a seguir.

1. Reconocer la preocupación por lo que es
Cuando se escuchamos tan frecuentemente que el estrés es poco saludable, es porque la gente no lo está evaluando por lo que realmente es: un sentimiento,” dice Menkes. El agravamiento de la reacción – la tensión en el cuerpo, el corazón acelerado, sudoración – es un indicador de lo mucho que nos preocupamos por la tarea que estamos a punto de hacer. De hecho, de acuerdo con Menkes, la cantidad de estrés que sentimos está directamente relacionada con la importancia de la actividad. “Si no importaba, no te preocupes“, dice. Una vez que entendamos la preocupación como un indicador, más que como un síntoma de disfunción o un motivo de pánico, podremos reaccionar ante ella de forma más racional. Además, hay que recordar que el estrés no es interminable. “Los sentimientos, por definición, son fugaces. Sentimos que van a ser eternos, pero sólo duran cinco minutos “, dice Menkes.

2. A continuación, reconfigurar el estrés
Una vez gestionada la preocupación, lo siguiente es ajustar nuestra forma de pensar. La investigación de Acor muestra que la forma de ver el estrés determina el efecto sobre cada uno de nosotros. “Nuestros cerebros funcionan mucho mejor en positivo que en negativo, neutro, o estresado“, dice. Cuando estás negativo y preocupado, el cerebro entra en el modo de “lucha o huida”, lo que limita su capacidad de pensar. Si estás positivo y preocupado, entonces tu cerebro trabaja en modo “ampliación y construcción” lo que le permite procesar más posibilidades. La dirección que tomes, dependerá de tí. “Cuando las personas tienen estrés en su vida, pueden tratar de verlo como un reto, en lugar de una amenaza“, señala Acor. Este cambio mental permitirá un sentimiento activante en lugar de paralizante.

3. Concéntrate en lo que tu puedes controlar
Una de las cosas más positivas que puedes hacer cuando te enfrentas a algo con preocupación o ansiedad es recordar lo que depende de ti y lo que no depende de ti- Esto se conoce como círculos de influencia. Demasiadas personas pasan tiempo sintiéndose mal por cosas que simplemente no pueden cambiar. En el libro de Acor, The hapiness advantge, se describe un ejercicio que él llama el experimento de la isla. Te sugiere que escribas una lista con aquellas situaciones que te generan estrés y las pongas en dos círculos, “islas”. En una isla escribe las cosas que puedes controlar. La otra es para aquellas cosas sobre las que no puedes ejercer control, las que no dependen de tu desempeño. Cuando lo hayas rellenado las dos islas, no hagas caso a la segunda, olvídala y elije una sola acción concreta de la primera para comenzar a gestionar tu estrés. Esto te ayudará a comenzar a resolverlo y a avanzar hacia tu objetivo de forma firme.

4. Crear una red de apoyo
Saber que se tiene a alguien en quien apoyarse, puede ayudar mucho. Puede que no llegues a utilizar esta opción, pero puede ser reconfortante saber que está ahí. Es necesario construir estas relaciones de apoyo cuando no se está estresado. Menkes nos anima a esforzarnos y construir ese depósito de apoyo emocional” para que pueda hacerse efectivo en el momento que nos sea necesario. “Rodéate de personas que no se quejen todo el rato o clamen constantemente sobre las cosas que no pueden cambiar,” dice Acor.

5. Obtener experiencia en la gestión del estrés
De acuerdo con Menkes, la mejor manera de aprender a gestionar el estrés es a través de la práctica. “Si el cuerpo no está acostumbrado a la tensión y la experimenta, te entra el pánico y esto se convierte en un círculo vicioso que hay que romper“, dice Menkes. A menudo se ve esto en las personas más jóvenes: “Ellos tienen una reactividad más intensa que las personas mayores. No es sólo una consecuencia de las hormonas, es resultado de la falta de experiencia. “No esperes a una situación extrema para probar estas técnicas. “Piensa en situaciones en las que te encuentres bajo presión, pero puedes gestionar y sube un peldaño cada vez. La presión y el miedo son buenos, porque significa que te estás estirando, yendo un pasito por delante “, indica Menkes. Por ejemplo, si hablar en público te pone de los nervios, te sugiero probar tus habilidades en un entorno contenido, como un brindis en una comida de amigos, una reunión de vecinos, de una asociación, etc. Crea experimentos en los que se sientas estrés, pero puedes gestionarlo.

Principios para Recordar

Para Hacer:
– Piensa en el estrés como un indicador de que algo te preocupa, en lugar de un motivo de pánico.

– Centrarte en la tarea que desarrollas, en lugar de la emoción negativa que experimentas.

– Construye relaciones poderosas para que tengas  gente a quien recurrir en momentos de estrés.

Para evitar:
– Suponer que tu estrés va a durar para siempre.

– Preocuparte por cosas que están fuera de tu control (círculos de influencia)

– Pasar tiempo con  personas que son negativas.Creeme, cuanto menos, mejor…